eltendedero

ELECCIONES SINDICALES 2010 EN LA ENSEÑANZA

In internet on 2 diciembre, 2010 at 19:55

ELECCIONES SINDICALES 2010 EN LA ENSEÑANZA

las cuatro derrotas de los profesores ciegos

La fuerza y la unidad sindical en España la echó a perder intencionadamente la UGT, sindicato anticomunista del postfranquismo, que nunca quiso unidad con Comisiones Obreras, cuya unidad era la nuestra y nuestra fuerza. Ya en la democracia, la unidad siguió rompiéndose por culpa de los llamados sindicatos profesionales: maquinistas sindicados sin los mozos de andén, pilotos al margen del personal de tierra, profesores sin maestros; entre nosotros: el sindicato USTEA. Primera derrota: adiós al cuerpo único de enseñantes.

El sindicato USTEA propició aquel sindicalismo profesional y el siguiente fracaso, porque íbamos a vernos aislados y sin fuerza y, para colmo, pagados con la misma moneda por parte de la Universidad. Si predicas el jódete maestro («que yo hice unas oposiciones distintas a las tuyas»), entenderás que te digan: «¡jódete, licenciado.» Segunda derrota: adiós a la carrera docente.

A la hora de defender nuestros derechos, tarde y con dolor descubrió USTEA que la presión y peso del profesorado de bachillerato o de instituto no es comparable con pilotos y controladores, que nuestras huelgas (muy mediatizadas por el descuento en nómina) no paralizaban el país, que no éramos un sector vital estratégico y que, encima, estábamos desprestigiándonos a pasos agigantados ante la sociedad y las Ampas, que se nos echaban encima. Paralelamente, un enemigo, un troyano, se había instalando entre nosotros: el profesorado procedente de la antigua formación profesional, quien, desde despachos y consejerías, se vengaba entonces del señoritismo que el bachillerato había gastado. Como enemigos en casa, magisterios y ex de la efepé vinieron a terminar con los pocos privilegios que le quedaban al viejo bachillerato. El cuerpo único a su manera iba a ser cierto, pero igualando a la baja: ahí están las 25 horas. Tercera derrota: adiós a los derechos adquiridos.

La última fase del despropósito la protagoniza APIA, pura esclerosis.

Si APIA y USTEA no saben escenificar su condición laboral y funcionaria de servicio público docente, tampoco asumen ‑y esto debería darles vergüenza‑ el principio de enseñanza universal, algo que en medicina o en justicia, está hace mucho tiempo asumido. Entre docentes, se sigue [mal]pensando que la enseñanza, títulos y educación son algo voluntario por parte del alumnado, cuando la verdad es que no: como la salud y los derechos humanos, la enseñanza se debe ejercer incluso contra la voluntad de las personas, nadie tiene derecho a no ser enseñado ni instruido, sencillamente eso es algo que la ciudadanía y el Estado no pueden permitirse. «El que no quiera estudiar, que no estudie» es tan absurdo como «el que no quiera vacunarse, que no se vacune», «el que quiera contagiar, que contagie», o «el que quiera silla eléctrica, que pase y se electrocute.» El día que el colectivo lo entienda desaparecerán esos cantos a la calidad perdida, esas elegías a la enseñanza de antes. Calidad y cantidad están siempre reñidas, también en la enseñanza, ¿pero podríamos negarnos al bien que trae consigo la escolarización universal, con cuantos más medios (TIC, ordenadores), mejor, y cuantos más años (obligatoria hasta los 18), mejor que mejor? Por supuesto, no se imparte igual en un colegio de nobles que en un instituto de barriada, pero eso ya lo sabíamos. Era la cuarta y hasta cierto punto lógica derrota: la calidad de la enseñanza pública si no aumentan presupuesto e igualdad de oportunidades.

Todo esto lo digo con la boca chica el mismo día que las elecciones sindicales ya están hechas, nadie vaya a pensar que estaba haciéndole la campaña a alguna sigla. De mi escrito se deduce que yo votaría por Comisiones Obreras pero les juro que, desde que Comisiones se ha hermanado en la institución sindical con la UGT, desde que Comisiones se lo ha creído, ha dejado de interesarme. Para hacer el sindicalismo que hace, Comisiones Obreras no me necesita, aunque yo la verdad es que sí: yo necesitaría un sindicalismo no subvencionado y leñero. Es mi última y más íntima derrota. [Daniel Lebrato, dos del doce, 2010]

sobre los toros

In internet on 21 abril, 2010 at 10:55

SOBRE LOS TOROS Y EL SOFISMA

Todo lo que he leído y escuchado sobre la fiesta gira sobre los toros como espectáculo y las medidas que habría que tomar contra la tortura a un animal. De acuerdo. Esta sociedad nos invita a militar en causas parciales (fenómeno oenegé), en batallas pequeñitas, pero no en la gran guerra: las bases de la desigualdad social y humana, también animal.

Sacarle punta al tema toro es como en el instituto cuando estudiábamos: tema, estructura y contenido, género y clases, comentario crítico. La sociología de los toros es un punto de partida y de llegada, y no quiere ser un sofisma.

Para el creyente (y yo, fatalmente lo soy), el verdadero espectáculo se desarrolla en otras partes, no en lo que sufre el toro ni en la caza del zorro ni en la hepatitis del canard. El lord cazador y el bourgeois gourmet sí que son nuestro espectáculo.

¿Es igual el mundo del toro para gitanillos y belmontes muertos de hambre que para Domecqs, Miuras, Borbones y marquesonas? ¿Es un sofisma poner el dedo en esa llaga, más que capitalista, feudal y de rancias aristocracias? ¿Habría corridas si no hubiera grandes dehesas y latifundios heredados y tenidos a título de qué, desde los tiempos de Guzmán el Bueno (¡y tan bueno!)?

Y en cuanto a las sociedades protectoras, la pregunta es esta: quienes sufren por los animales-animales ¿sufren igual por los animales-personas? Según cogemos el sueño cada noche en el primer mundo protector, la respuesta es que no.

Estoy de acuerdo con la ética de que “es un mal causar dolor y muerte, con regocijo, a otro ser vivo”, sin embargo el regocijo va por dentro y puede ser lo de menos. De hecho, los aficionados a la tauromaquia niegan que se regocijen con lo que sufren los toros, más bien buscan argumentos en defensa del toro y del torero, argumentos que sí que son puros sofismas.

Pero supongamos (segundo ‘pero’) que la pena de muerte se aplica “sin regocijo” y con sentido de Estado. ¿Ya me parecería bien la silla eléctrica?

Con perdón tuyo y mío, lo único que hacemos pequeños o medianos burgueses es ajustar nuestra cartelera, dar por buenos o malos nuestros espectáculos, y aquí los toros entran al mismo nivel que el teatro o el cine.

A mí el mundo de las protectoras de animales se me queda muy chico al lado de las protectoras de personas. De culitos y barriguitas antitauristas, pienso igual que pienso de los profesionales de Greenpeace: que son eso, profesionales. Yo crecí creyendo, y todavía creo, en los grandes movimientos de ‘masas’ (palabra desprestigiada, qué le voy a hacer). A los protestones de élite que expresan la mala conciencia del primer mundo, la Humanidad (con mayúscula o con minúscula: de un ser humano en concreto) les importa un bledo (iba a decir un carajo, porque quienes pensamos en clave de ‘masas’ les caemos francamente mal).

Y es que las masas recuerdan al tercer mundo y el tercer mundo, claro está, no protege a los animales ni los cría para hacer taquilla: el tercer mundo se los come.

Decálogo de la Bicicultura
http://bicicultura.blogia.com/

Y no estar loco

In coeduca on 22 octubre, 2009 at 11:02

Lo que ni a Machín se le perdonaba,

a Diego Cigala, ya es que no puede ser.

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